La pintura en seda fue una de mis primeras pasiones y sigue siendo un espacio donde me siento completamente libre.

La seda tiene algo mágico: su movimiento, su manera de atrapar la luz y transformar el color.

Cada pieza es original y única, creada a través de distintas técnicas y un proceso de vaporización que fija el tinte a la fibra, logrando colores luminosos, brillantes y transparentes.

Pinceladas que fluyen y respiran, dejando que el color hable por sí mismo.

Obras que invitan a detenerse, contemplar y sentir.

“La seda me permite pintar el movimiento mismo del color.”